Tengo una amiga que

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Tengo una amiga que....                                                             5/5

Amiga, ya está, ¿no? Ya te puedes quitar las gafas. Venga. Arrancártelas, si quieres, como cuando te estallas un espino y te lo miras brillar después sobre la yema del dedo: hazlo ya, amiga, porque queríamos verte los grumos de las pestañas. Cuánto se te dilataban las pupilas. Cómo masticabas la merienda y qué te pedías y si mojabas el último fisco en el chocolate y si te cambiaba el color de los cachetes, si sorbías, suspirabas, hablabas mientras, queríamos verte el temblor que tenemos todas (el mío está aquí ahora) metido por la boca: se acabó. Intentaste taparte, es que siempre eres la misma, intentaste gritarnos miren para otro lado, las palmas de las manos de ustedes bajo un techo que solo conocen ustedes, las manchas de ustedes latiendo como solo se las saben hacer latir ustedes. Intentaste, amiga, que no te viéramos a ti. Dobladas hacia nosotras como la curva de un anzuelo. Pincharnos con nuestras uñas, tú guiándonos pero tapada, tú queriendo que no pensáramos que los trazos los estabas escupiendo tú. Te descubrimos, ya está. Toda, entera, tu plan completo, todo, todo. Hablar de las amigas: gente a la que sentimos crecer contra nosotras como si se nos hubiera enredado. Labios que levantamos al reírnos. Hasta cuando estamos lejos. Escaparate en el que te buscas reflejada, tienes que comprobar si las bragas se te salen de la falda, ¿tú no te juntas con las tuyas y te entiendes de repente, no es como si te estuvieran metiendo una linterna por la nariz, no es como si la oscuridad dijera chao, saliera volando, una bolsa que lo recorre todo y no vuelve a posarse jamás en ningún sitio? Venga: las amigas sirven para verse, entre otras cosas. Para contar lo que pensábamos que no se podía contar. Nos lo vas a confesar, ¿no? Querer a las otras es contarse; hablar para las otras es hablarse. Así que ya te puedes quitar las gafas, lo sabemos, te trincamos, tengo una amiga que, tengo una amiga que: ¡si la amiga eres tú, muchacha!
 

Aida González Rossi.

Juana Fortuny.

Tengo una amiga que.

Fotografía y maquillaje, Inés Hernández.