Néstor Martín-Fernández de la Torre

27 ene 2022

Néstor Martín-Fernández de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria, 1887-1938) fue el único pintor insular que desarrolló, en su época, un personalísimo universo creativo dentro de las corrientes modernista y simbolista. Su poética, exuberante y preciosista, explora los placeres del mundo espiritual y participa del gusto por el contenido de la obra de arte, del poder de la imaginación y la idealización de la realidad. Su talento, reconocido muy tempranamente, y su curiosidad creativa le condujeron a experimentar en todos los ámbitos artísticos. Abordó el diseño de joyas, tejidos, cerámica, vidrieras, mobiliario, la ilustración de libros y revistas y la realización de carteles. La pasión por el teatro lo convertiría en uno de los renovadores de la escenografía española, encargándose de decorados y vestuarios para diversas obras teatrales. Residió en Madrid, Barcelona, Londres y París y tras este periplo por las capitales europeas del arte, donde se relacionó con los círculos literarios y artísticos más relevantes de su tiempo, regresa definitivamente a Las Palmas y se compromete no sólo en la ejecución de actividades culturales de la ciudad, sino en desarrollar una estética de paisaje y de la arquitectura vernácula cuyo fin último sería atraer al turismo.

Asiduo en ámbitos artísticos y profanos, reconoció antes que nadie en las Islas la importancia de la vida del artista como material para el propio desarrollo creativo. Cercano al espíritu de rebeldía e impregnado por el dandismo y el cosmopolitismo de finales del siglo XIX, Néstor fue ante todo un hombre refinado que encontró en la pintura una vía de expresión y profundización de sus emociones y deseos más íntimos.

Las lecturas que nos ofrece la obra de Néstor se multiplican a medida que profundizamos en su trabajo y en su propia vida. Los mecanismos de análisis que nos han proporcionado las últimas corrientes de pensamiento nos permiten llevar a cabo un estudio minucioso sustentado en temáticas que han sido desarrolladas principalmente por los artistas conceptuales y neoconceptuales.

Cuestiones como la identidad, el cuerpo o el paisaje sufren constantes interferencias que nos hacen suponer que se entrelazan hasta el punto de ampliar el núcleo conceptual de cada una de estas materias hasta invadir los terrenos de las otras. Así no podríamos hablar del cuerpo y todas sus formas de manifestarse en el arte sin entender la estrecha vinculación que tiene con la identidad. Es más, podríamos decir que la búsqueda de todo lo esencial de cada materia aporta datos fundamentales para el entendimiento de lo que significa y ha significado el concepto de identidad en los últimos tiempos. Al final parece que esta temática engloba a todas las demás y las matiza. La obra de Néstor sólo se puede comprender desde la búsqueda de respuestas a preguntas como ¿dónde estamos? Cuestión que no puede existir aisladamente, sin antes plantearnos también otra no menos rotunda: ¿quiénes somos?

La posibilidad de que el futuro que podemos hacer surgir hay sido anticipado, o soñado, en un pasado que nos sigue interpelando. El pasado no existe como bucle cerrado: es, por el contrario, una constelación de huecos en las que puede estar escondida, momentáneamente desactivada, la llave que puede abrir la puerta de un futuro de salvación.