Por eso siempre hay una luz tintineando en mi ventana. Carlos Rivero.

18 de septiembre al 13 de noviembre de 2020.

Este viernes 18 de septiembre, desde las 17:00 hasta las 21:00 horas, inauguramos la exposición Por eso siempre hay una luz tintineando en mi ventana, del artista Carlos Rivero.


Cuando era un niño solía estar enfermo con bastante frecuencia. En las noches de los años sesenta se iba la luz eléctrica y nos alumbrábamos con una vela. Recuerdo el sudor y hasta casi el delirio porque el cuerpo ardía y mi madre decía que había que cubrirlo de mantas. El tintineo de esa luz amarilla sobre los dibujos en la pared (mis tíos trajeron de Venezuela un rodillo que reproducía un papel pintado con payasos y figuras geométricas) era casi una experiencia psicotrópica que me acercó a lo que 40 años después reproduzco en mis pobres animaciones. Esa cama, sobre la que aún duermo, era una nave de metal y tela en la que mi cuerpo viajaba a algo que era muy real, concreto como un cuadro del Bosco pero también abstracto como la angustia. Nunca el miedo a morir fue tan preciso e imposible de verbalizar. La oscuridad fuera era impenetrable y no existía la posibilidad de la huida. Ahí comprendí que todos los viajes se producen dentro de uno, todos los monstruos son lo que tú sabes que eres, y que el amor no estaba en los planes del viaje.

Los muebles que integran las piezas de esta exposición probablemente sirvieron para que otros cuerpos, otras vidas también descansaran, sufrieran o expiraran. Los desechamos porque están deteriorados o pasados de moda. Su presencia nos molesta aunque una vez ese respaldar de una silla permitió que nuestra cabeza se sostuviera sobre una columna de hueso y cartílago, que una boca se alimentara porque en una madera con cuatro piernas había un plato de cristal con un pedazo de carne y pan. Nada de eso nos importa, solamente nos preocupa quienes seriamos ante los demás y ante nosotros mismos si no comiéramos en un objeto (como en el atrezzo de una obra de teatro) que encarnara todas las características del nuevo personaje que ahora nos toca representar.


Carlos Rivero
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MI CAMA

Mi cama era un colchón de muelles sobre un somier metálico con cuatro patas de hierro. El cabecero y el piecero, de formica blanca y marrón, tenía un saliente para acomodar figuras de porcelana, vasos de agua y algún que otro juguete. Las sábanas y mantas estaban teñidas de flores y rayas que encajaban poco en los movimientos de niños. Y la colcha, de tejido más fino, combinaba su celeste con cortinas y paredes.

Arrinconada en una esquina de la habitación, y protegida por un angelito enmarcado en un cristal roto, no se libró de las batallas de infantes que la transformaron antes de tiempo. Los días la asediaban no sólo con la tarea del descanso sino con accidentes que ensanchaban su estructura a golpe de saltos, tropezones y arrastre.

El colchón, por causa de los brincos, diseccionaba sus tejidos dejando a vista muelles y relleno; el somier, distendido por los asaltos, se aliaba con la humedad del aire que animaba el florecer de óxido, maquillaba todo lo que tocaba; El pegamento, gran aliado de lo energético, se amontonaba en los pliegues de su piel de formica arrancada por la coreográfia de tejidos al vuelo y contacto; Y Doña Costura era la invitada semanal para reparar las mantas que se vestían de jirones.

Después de algunas décadas, lo que queda de ella es en lo que se fue convirtiendo, un montón de piezas en continua reparación, un puzle, ahora, en este descanso de mi memoria.


Daniel Abreu, 10 de octubre de 2020
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Carlos Rivero (Tenerife 1964)

Carlos Rivero ha constituido una de las poéticas más singulares, intensas y turbadoras de su generación plástica, ajena a la influencia de las modas y los lenguajes hegemónicos. Miembro destacado y muy activo de la escena plástica canaria, el artista, en pleno dominio de su repertorio técnico y temático, mantiene una actividad creativa que le lleva a posicionarse como figura de referencia dentro de su promoción.
Su obra ha sido expuesta en Centro Atlántico de Arte Moderno (Las Palmas de Gran Canaria), TEA Tenerife Espacio de las Artes (Santa Cruz de Tenerife), Galería Fernando Pradilla (Madrid), Galería Estampa (Madrid), Centro de Arte Juan Ismael (Fuerteventura) y Ateneo de La Laguna (Tenerife) entre otros.