1958. Papenburg (Alemania).

Klaus Berends nace en Papenburg (Alemania) en 1958. Se forma en la Escuela de Bellas Artes de Bremen. En 1986 se instala en Tarajalejo, Fuerteventura. En la isla se conoce su afición solitaria, casi crusoniana, que lo impulsa a atravesar la isla buscando tesoros que la mar vierte sobre las orillas.

​Es ante todo un observador de la naturaleza, un inquieto paseante que descubre en su camino cosas que le susurran: materiales que  le regala la playa, restos de naufragios, vestigios de la agonía de un coloso como el gran buque S.S América, que camino a Bangkok terminó a la deriva y encallado en la costa de Fuerteventura.

Ése parece ser habitualmente el primer paso: el encuentro. Un encuentro con objetos olvidados o despreciados que recoge y lleva a su estudio. Allí, prosigue la conversación, porque las cosas no muestran su mensaje inmediatamente. Por eso las ensambla, las cubre o las enrosca. En ellas se muestra su inquietud ante el futuro, su arraigado compromiso ecológico (bellamente expresados en sus “reservas” de aire), la voluntad de aunar lo material con lo espiritual.

Posiblemente el acabado de su obra y el control de las formas guarden relación con su formación académica, deudora del existencialismo de Samuel Beckett. Así, su actitud de desarmar y ensamblar, su vocación pedagógica y su fina ironía también tratan de poner poesía en el drama.